La mañana de este viernes, después de una noche completa en la que trascendieron videos en los que podía identificárselo con suma claridad, Fernando Alcaje, el hombre que atacó a golpes al periodista de FM Latina, Miguel “Copito” Ocampos, se presentó con su abogado en los tribunales de Villa Mercedes. Apenas se puso a disposición de la justicia, por pedido del fiscal instructor 1 Maximiliano Bazla Cassina y autorización de la jueza de Garantías 3, Natalia Pereyra Cardini, fue detenido.
Los policías de la Comisaría 8° también le secuestraron la motocicleta, marca Honda, en la que se retiró de la estación de servicio, luego de agredir salvajemente al reportero. Los investigadores tampoco deberán hacer demasiadas averiguaciones para recolectar mayores pruebas, pues cuentan con una gran cantidad de material fílmico del momento de la brutal paliza. Incluso existe un video posterior en el que Alcaje, todavía enceguecido y con los puños manchados con la sangre de Ocampos, trata de justificarse diciendo que reaccionó de esa forma porque “Copito” no le había concedido el “derecho a réplica” por una nota periodística hecha hace dos años.

Mañana (sábado), a partir de las 9:30, será llevado nuevamente al Poder Judicial para que el representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) lo ponga al tanto de las pruebas en su contra y le formule cargos. La imputación que plantee dependerá, en principio, de la conclusión que llegue el médico respecto a la gravedad de las lesiones que sufrió el comunicador.
Si las heridas requieren de una recuperación que demande más de 15 días y le impidan, por ejemplo, realizar sus actividades, ni hablar del hecho de que puedan significarle algún tipo de incapacidad o hayan puesto en riesgo su vida, la calificación del delito podría variar entre lesiones leves, graves o gravísimas. No obstante, los elementos probatorios con los que cuenta hasta el momento la fiscalía solo le permitirían configurar que el detenido habría incurrido apenas en el delito de “lesiones leves”.
De todos modos, los colegas de “Copito” confían en que la justicia contemplará que el del jueves no fue el primer ataque de Alcaje contra el notero. Ya le pegó salvajemente hace dos años, cuando el damnificado estacionó su vehículo fuera de la conocida cerrajería que el agresor tiene en el centro de Villa Mercedes.
El comerciante vio el móvil de FM Latina y se le fue encima. No dejaba de reclamarle por un reportaje que había hecho unos días antes a una turista de Córdoba que denunció públicamente haber sido estafada por el cerrajero, por una llave de un auto que le vendió y no funcionaba.
Pero no solo eso. Según supo este medio, Ocampos no sería la única víctima de las manos de Alcaje. En el pasado una hermana lo habría denunciado por violencia y hasta una abogada expuso que, en otro de sus ataques, le había destruido el frente de su vivienda.
“Te voy a matar”
“Copito” conoce las calles de Villa Mercedes. En su ejercicio del periodismo ha visto y cubierto todo tipo de eventos. Desde la sonrisa de los niños que asisten a un comedor barrial hasta las penetrantes miradas que le lanzan los homicidas a veces, cuando son retirados esposados de un domicilio, en medio de un procedimiento policial, en el que pegan como balazos los piedrazos de parte de familiares que no quieren “el escrache” de la prensa. Así se ganó el reconocimiento y el cariño de todos. Bueno, casi todos.
La noche del jueves se encontraba en el asiento del conductor de la furgoneta de FM Latina, en el exterior de una estación de servicio Shell, cuando Alcaje se le acercó. El reportero había ido hasta ahí convocado por una agrupación motoquera, que quería que le realizaran una entrevista por una joven que habría sido estafada en la compra de una moto.
Uno de los miembros de ese grupo es justamente el ahora detenido. Cuando el propietario de la cerrajería advirtió que “Copito” estaba en la Shell no lo dudó y, como si fuera cuestión de vida o muerte, se fue encima.
El comunicador estaba en el asiento del conductor y el cinturón de seguridad puesto. Antes de que pudiera reaccionar, para quitarse el protector que lo sujetaba a la butaca y así poder escapar, el otro hombre abrió la puerta y lo tomó con sus manos. Ocampo, alguien que no conoce la violencia, no atinó a darle una cachetada ni por reflejo. El otro, en cambio, no paraba de lanzarle trompadas.
Daniel Rodríguez, otro notero que también había ido a cubrir el reportaje a los motoqueros, alcanzó a ver lo que pasaba e intervino en defensa de su colega. Alcaje ya tenía medio cuerpo dentro del furgón cuando Rodríguez consiguió retirarlo. Con los puños todavía manchados con la sangre del querido periodista, le aseguraba: “Te voy a matar”.
