El exjefe de los bomberos “El Fortín” demandó a la institución por más de $126 millones

El exjefe de los bomberos “El Fortín” demandó a la institución por más de $126 millones

El conflicto que se desató en agosto de 2025 y tomó por sorpresa a toda Villa Mercedes, entre quien, en su momento, fue el jefe de los bomberos voluntarios “El Fortín” y la loable institución conformada por héroes sin capa, está lejos de encontrar su punto final. Hace cinco meses Hernán Palma, el joven exrescatista que acusó al excomandante Gabriel Giménez por acoso homofóbico, se retractó de sus dichos. Pero eso no le devolvió su puesto al encargado del cuerpo de bomberos, del cual había sido apartado cuando estalló el escándalo. Por eso, en las últimas horas trascendió, que quien supo estar al frente de los socorristas va a por todo contra la Asociación de Bomberos Voluntarios “El Fortín”, a la que demandó por $126.038.364,86, en concepto de indemnizaciones y haberes que considera adeudados.

El vínculo laboral entre el hombre y la institución se extendió desde mayo de 1992 hasta junio de 2026. Tras la denuncia que Palma presentó contra el excomandante y su hermano, la Comisión Directiva de “El Fortín” dispuso la suspensión de Giménez en agosto de 2025.

En junio de este año, la asociación habría notificado su despido bajo el argumento de un abandono de trabajo. Pero el abogado del excomandante, Germán Anabitarte, rechazó ese motivo y planteó que la misma comisión fue la que dispuso su suspensión e impidió que siguiera trabajando para los rescatistas.

Tras el fracaso de una instancia de conciliación, Giménez avanzó con la demanda judicial, que podría desembocar en un juicio por una puja millonaria sin precedentes.

Palma había ingresado al cuartel en 2017 por su vocación natural de ayudar y ser bombero, expuso en un video que difundió a través de la red social Instagram. Dijo que allí hizo muchos amigos, pero también sufrió «situaciones drásticas» de parte de los Giménez. Tales como humillaciones, discriminación, maltrato verbal, abuso de poder y daño psicológico, que lo hundieron en una profunda depresión.

Afirmó que el cabo primero llegó al punto de mandarle mensajes sexualizados y hacía comentarios frente a sus compañeros, para que se comportara «de acuerdo a su género».

Eso lo llevó a renunciar a su sueño de ser rescatista y el 5 de agosto de 2025, harto de tanto hostigamiento, se vio obligado a presentar su renuncia, dijo. Casi un año más tarde firmó ante el juez de Garantías 4 de Villa Mercedes, Santiago Ortiz, un documento dando marcha atrás en todo lo expresado.

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