Liberaron al cerrajero que golpeó a “Copito”, pero le prohibieron acercarse a tres periodistas

Liberaron al cerrajero que golpeó a “Copito”, pero le prohibieron acercarse a tres periodistas

Tras siete días en el calabozo de una comisaría de Villa Mercedes, Fernando Andrés Alcaje, detenido por golpear brutalmente al periodista de FM Latina, Miguel “Copito” Ocampos, recuperó nuevamente la libertad. El fiscal instructor 1, Maximiliano Bazla Cassina, explicó que no solicitaría la prisión preventiva porque no estaban dadas las condiciones y los elementos suficientes que exige la justicia para hacerlo, además de confirmar que las lesiones que sufrió la víctima fueron leves. No obstante el imputado, dueño de una conocida cerrajería del centro de la ciudad, no se retiró de los tribunales como si nada fuese.

El juez de Garantías 4, Santiago Ortiz, respaldó el pedido de la fiscalía de imponerle una restricción que, desde ahora y por los siguientes cuatro meses, le impedirá al comerciante estar a menos de 200 metros de distancia no solo de “Copito”, sino también de Daniel Rodríguez, el reportero que se interpuso para frenar la agresión, Mayra Rodríguez, la hija de él, y de Vanesa Escudero, periodista y dueña de FM Latina, el medio al cual el acusado le ha hecho la cruz.

El magistrado aclaró que la medida también le prohíbe mantener cualquier tipo de contacto, ya sea personal, telefónico y/o redes sociales, con Ocampos, Escudero y los Rodríguez. Además, la justicia les proporcionará a los cuatro damnificados un botón antipánico para que ante cualquier situación en la que se sientan amenazados por el cerrajero puedan solicitar ayuda con solo pulsar el dispositivo.

El imputado tampoco podrá salir de la provincia, al menos en los siguientes 120 días.  A su vez, deberá someterse a un tratamiento psicológico y psiquiátrico, del cual dar cuenta hasta recibir el alta médica, y, por último, a partir de noviembre, tendrá que presentarse religiosamente en fiscalía, del 1° al día 10 del mes, para firmar el libro de procesados.

“Esto no es la ley del más fuerte”

Un par de horas antes, el fiscal instructor había explicado que, luego de ver el informe que le remitió el oftalmólogo que revisó a Ocampos, decidió mantener la imputación de lesiones en la categoría de leves. Entre otros puntos porque, según le indicó el especialista de la vista, la herida en el ojo no puso en riesgo la vida de la víctima y no implicó más de 15 días de recuperación. Sin embargo, Bazla Cassina aclaró que eso no descarta que, en el futuro, la calificación del delito pueda mutar a una más gravosa si, por ejemplo, el periodista manifiesta una secuela.

El funcionario también se explayó cuando ahondó sobre por qué, de acuerdo al Código Penal, no estaban dadas las circunstancias para que requiriese la prisión preventiva. Dijo que, aunque las imputaciones contra Alcaje sean cinco, todas son por delitos menores y que, incluso la más grave de todas, prevén una condena cuya pena puede cumplirse tranquilamente en libertad, suspendiendo el encarcelamiento.

El fiscal reconoció que el cerrajero es violento y que mucho transcendió sobre anteriores ataques que protagonizó, pero indicó que lo cierto es que “no existen denuncias”. “Tengo conocimiento de que es una persona violenta, tengo conocimiento de situaciones previas de violencia, pero que no fueron denunciadas… Y, entre la falta de antecedentes y de reiterancia, no se cumplen con los requisitos para pedir la prisión preventiva”, dijo.

Germán Anabitarte, el abogado del acusado, por su lado, no se opuso a las medidas solicitadas por el Ministerio Público Fiscal. Pero no estuvo de acuerdo con que la restricción de acercamiento y contacto se hiciera extensiva a Rodríguez, puesto que, a su entender, lejos de intentar frenar el ataque, ese otro periodista lo invitó a pelear a su defendido. Por eso adelantó que, apenas saliera de allí, su cliente se dirigiría a la fiscalía a denunciar a ese otro miembro de la prensa.

Cuando Anabitarte terminó le cedió la palabra a su representado, quien quería expresarse, pero no responder ninguna pregunta. “Quería pedir disculpas por los daños ocasionados y los daños hechos”, manifestó el hombre, sin mirar a las víctimas, como si hablara de objetos inanimados y no de personas, manteniendo una mirada un tanto vacía hacia el juez.

Hacía el final de su veredicto el magistrado le dejó en claro: “Esto no es la ley del fuerte. Para eso vivimos en una sociedad civilizada. Nada justifica la violencia. Este es el objeto de un proceso, si a usted esto le sirve o no el tiempo lo dirá. Acá la fiscalía y la querella le dan la oportunidad de cambiar. Usted pidió disculpas, pero el tema es que esas disculpas no sean palabras sin contenido. Usted merece mínimamente hacer una reflexión”.

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