Luego de una ardua investigación de parte de la Justicia Federal, la Policía detuvo a un abogado en el barrio porteño de Palermo. El letrado está sospechado, nada más y nada menos, que de ser la conexión clave entre peligrosos sicarios alojados en penales de máxima seguridad y organizaciones narcocriminales que operan en las calles de la ciudad santafesina de Rosario.
En ese nexo, el profesional del mundo del derecho se habría valido del ejercicio de la representación jurídica para eludir las restricciones de contacto de sus defendidos y funcionar como intermediario operativo.
Las escuchas telefónicas confirmaron que transmitía directivas para vincular a los reclusos con miembros de las bandas que actuaban en libertad.
Los efectivos establecieron que el sospechoso residía en la Ciudad de Buenos Aires y tenía dos estudios jurídicos sobre la calle Tucumán —en la zona de Tribunales— y su domicilio particular en la calle Uriarte, en Palermo.
Lo arrestaron cuando salía de su vivienda y estaba a punto de subir a un auto de alquiler. Se dirigía a la Terminal de Ómnibus de Retiro para tomar luego un micro que lo llevaría directo a Rosario.
Entre las personas a las que representó destacan figuras de alto perfil del crimen organizado; como Claudio “Morocho” Mansilla (alojado en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, donde cumple condena a prisión perpetua por homicidio, narcotráfico y asociación ilícita; mantiene lazos estrechos con el Clan Riquelme, el Clan Alvarado y la banda “Los Menores”), Francisco “Fran” Riquelme (detenido también en Marcos Paz y sentenciado a prisión perpetua por asesinato) y Jonatan “Jonita” Gabriel Riquelme (hermano de Francisco, quien está en la Unidad Penitenciaria Nº 11 de Piñero, con condena por asociación ilícita y narcotráfico).
