Cuatro días permanecieron secuestrados, temiendo cada minuto por sus vidas, una pareja joven y su hija, de apenas tres años, en una casa de la localidad bonaerense de Brandsen. De acuerdo con lo que reconstruyeron los investigadores, fueron raptados por una banda de usureros que buscaba presionar y cobrarse una supuesta deuda millonaria que había contraído el abuelo de la chiquita.
Las averiguaciones empezaron a partir de la denuncia hecha por la madre de la joven. La mujer expuso que el viernes pasado unos delincuentes se habían llevado cautivos a su hija, de 19 años, a su yerno de 20 y a su nieta.
Los secuestros constituían un método de apriete más por una presunta deuda que habría contraído el padre del muchacho con un prestamista de la zona. El hombre reveló que había recibido dinero hacía unos meses y, al poco tiempo, la deuda creció de manera exponencial por los intereses, hasta alcanzar una suma que ya no había forma que pudiera afrontar. Cuando el deudor ya no pudo pagar comenzó a recibir una catarata de amenazas.
Por otro lado, trascendió que el abuelo de la nena que estuvo secuestrada habría recibido una importante indemnización tras sufrir un accidente laboral. Cuando esa información llegó a oídos de los usureros las amenazas para exigir el dinero se intensificaron.
Luego de constante presión, lograron quedarse con varios bienes del deudor, entre los que habría un terreno y numerosos electrodomésticos. Se habrían adueñado de todas sus pertenencias, a tal punto que el abuelo de la chiquita quedó en situación de calle y decidió trasladarse a la ciudad de Buenos Aires para evadir las amenazas.
Pero eso no cambió nada, las advertencias de los delincuentes siguieron y, finalmente, avanzaron hacia los secuestros, informaron.
