El papa Francisco se fue de Mongolia este lunes tras una visita de cuatro días al país asiático marcada por sus esfuerzos por tender la mano a China, con la que el Vaticano no tiene relaciones diplomáticas. El domingo, recibió la visita del embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja.
Según la agencia Télam, Francisco recibió a Vaca Narvaja en Ulán Bator en el marco del viaje apostólico del pontífice.
El Papa y Vaca Narvaja hablaron del mensaje humanístico de Su Santidad, la necesidad de promover la paz y su especial cariño por la Argentina.
«La visita del Papa a Mongolia tiene un gran impacto en toda Asia porque los países de la región compartimos el espíritu de armonía y paz que propone el mensaje de Francisco», dijo Vaca Narvaja en diálogo con Télam en Ulán Bator luego del encuentro.

«Para estos países emergentes es fundamental construir un mundo más equilibrado y multilateral que respete las diversidades. Este es el camino que propone nuestro Papa», añadió el embajador.
Despedida
«Queridos hermanos y hermanas mongoles, gracias por el regalo de la amistad que he recibido estos días. Bayarlaa! (gracias en mongol) Que Dios os bendiga», dijo en la red social X, antiguamente Twitter, poco después de despegar el avión papal.
Por la mañana, Francisco visitó la «Casa de la Misericordia»un hogar para personas sin hogar y víctimas de violencia doméstica en las afueras de la capital, Ulán Bator.
Esta visita refleja la inclinación del pontífice de 86 años. por acercarse a los habitantes de las periferias.
Sigan adelante, con mansedumbre y sin miedo, sintiendo la cercanía y el aliento de toda la Iglesia y, sobre todo, la mirada tierna del Señor, que no olvida a nadie y mira con amor a cada uno de sus hijos. #Mongolia #ViajeApostólico
— Papa Francisco (@Pontifex_es) September 3, 2023
También marca el final de este viaje al país centroasiático, atrapado entre Rusia y Chinaen un contexto de esfuerzos por mejorar los vínculos con Beijing.
Después de una misa el domingo, Bergoglio se dirigió a los católicos en China, algunos de los cuales estaban entre la audiencia, pidiéndoles «ser buenos cristianos y buenos ciudadanos», buscando aliviar las tensiones con Beijing.
Decenas de católicos chinos viajaron a Mongolia, cuya constitución garantiza la libertad religiosa, para ver al Papa de cerca, y el lunes afuera del refugio, un grupo de mujeres cantó en mandarín entre lágrimas mientras pasaba el vehículo papal.

“Querido papa, nuestros mejores deseos para usted”, le cantaron.
Tras la misa dominical, Francisco envió un “caluroso saludo al noble pueblo chino“.
Fue el segundo aparente gesto al Partido Comunista Chino en dos días, luego de que el sábado dijo a un grupo de misioneros que los gobiernos no tienen “nada que temer” de la Iglesia católica.
La desconfianza china
El gobierno chino, oficialmente ateo, desconfía de la Iglesia católica en su territorio y ejerce un control estricto sobre todas las instituciones religiosas reconocidas.
Una mujer china de la ciudad noroccidental de Xi’an, quien participó en la misa, contó a la AFP las dificultades a las que tuvo que hacer frente en la peregrinación, en la que dos organizadores del viaje fueron detenidos en China.

«Déjenme decirles que me da mucha vergüenza llevar la bandera nacional» de China, admitió. «Pero necesito llevarla y avisarle al Papa. que dificil es para nosotros«.
Otra mujer de la provincia china de Hebei dijo que se sentía «bendecida y feliz de estar aquí y ver al Papa».
«Tener nuestra propia religión no significa que estemos en contra de nuestro país», afirmó.
La Santa Sede y Beijing renovaron el año pasado un controvertido acuerdo de 2018 que permite a los dos partidos influir en la elección de obispos en China.
Los críticos han señalado que es peligros de una concesióna cambio de la presencia de la Iglesia en el país.
Mongolia, un antiguo satélite soviético que se democratizó en 1992es mayoritariamente budista y su comunidad católica es muy pequeña, sólo 1.400 personas sobre una población de 3,3 millones.
Tiene 25 sacerdotes católicos, de los cuales sólo dos son mongoles, y 33 monjas.
Mongolia ha tratado de mantener la neutralidad entre sus vecinos expansionistas Rusia y China, de los que depende para las importaciones de energía y las exportaciones de carbón, al tiempo que busca acercarse a terceros países como Estados Unidos y Corea del Sur.
Fuente: Clarín Con información de AFP, ANSA y Télam.
