Exactamente a un año de quedar deshabitada, la mañana del sábado, delincuentes violentaron la puerta principal de la casa de la reconocida locutora de Villa Mercedes, Edith “Titi” Otazú, y trataron de entrar. Destrozaron la cerradura y también la robusta madera de la abertura, pero se rindieron y no consiguieron su cometido. La familia tampoco le dio tiempo a los intrusos a regresar. Reparó rápidamente las roturas y difundió algo que quienes probaron robar o usurpar el domicilio no sabían: la vivienda está monitoreada las 24 horas por cámaras de video internas y externas.
Fue alrededor de las 5. Más allá de que el inmueble, situado en Juan W. Gez 85, cuenta con un sistema de vigilancia que no se detiene, los primeros en notar que algo raro sucedía fueron los vecinos. Escucharon ruidos, la mayoría golpes, que provenían de la calle.
Una amiga de la familia Otazú, una de las personas que se ocupa de visitar el domicilio a diario y ver que todo esté en orden, se acercó hasta allí, alrededor de las 9. Ya, desde la vereda, pudo confirmar que, en efecto, unos delincuentes habían intentado ingresar de todas las formas posibles porque la puerta tenía la cerradura forzada y los cuadrados de madera que la decoran destrozados y fuera de lugar. “Buscaron y buscaron abrirla, pero como es tan dura no pudieron y deben haber pensado que iban a poder volver después hasta lograr entrar y usurparla o robar”, comentó la mujer.
Todo fue registrado por las videocámaras que están en la entrada del domicilio, además de los aparatos de vigilancia de los vecinos de enfrente. Apenas se enteró la familia Otazú, contrataron a una persona para que, de inmediato, reparara todos los daños causados. Y, al cabo de pocas horas, la puerta quedó como nueva.
La reconocida locutora falleció en junio de 2021 y en su casa continuó viviendo uno de sus hijos, Emmanuel Correa Otazú, quien, además, había montado ahí su estudio jurídico. Pero el año pasado el lugar quedó deshabitado. “Muchos creen que, porque no vive nadie, la casa está abandona y nadie la vigila, pero no es así. Está controlada todo el tiempo”, remarcó la amiga de la familia. De hecho, la del sábado fue la primera vez que alguien se animó a ingresar por la fuerza.
