GERIÁTRICO DEL HORROR: Denuncian que a un anciano le quemaron los testículos y, durante seis años, le prohibieron salir a la vereda

GERIÁTRICO DEL HORROR: Denuncian que a un anciano le quemaron los testículos y, durante seis años, le prohibieron salir a la vereda

Tiene 88 años. Empleados y familiares denuncian que la dueña del geriátrico de Justo Daract lo quemó con agua caliente porque se había orinado. El anciano cayó y se lastimó la cabeza. No lo llevó al hospital, y pegó la herida con La Gotita.

 

Mientras el fiscal instructor José Olguín y sus fiscales adjuntos esperan recolectar pruebas, no dejan de salir a la luz historias sobre lo que sucedía puertas adentro en el geriátrico del horror de Justo Daract.

Lo que padecieron los ancianos que pasaron por ese asilo, a lo largo de los últimos diez años, trascendió en los últimos días de boca de algunas de sus víctimas y de la última empleada que los atendió y se animó a denunciar a las dueñas de la residencia.

Así se supo lo que vivió un abuelo de casi 90 años, que permaneció seis años encerrado en ese lugar, porque las propietarias no le permitían salir ni a la vereda. Llegaron al punto, en una ocasión, de quemarle los testículos con agua hirviendo.

Sheila, la última empleada que trabajó en el geriátrico de Hipólito Yrigoyen 839, comentó que algunos de los ancianos que estaban en la residencia a veces «se perdían» y eso podía llevar a que se orinaran encima. Eso desataba aún más la furia y la violencia de la dueña del lugar y su hija, quienes en diversas ocasiones le ordenaban a Sheila golpear y atar en las camas a los abuelos.

Recordó que, una vez, uno de los abuelitos «se había hecho pis encima y ella (la denunciada) fue y le pegó una piña». Pero lo que aún no puede olvidar Sheila es lo que padeció otro hombre de 88 años.

«C. se había hecho sus necesidades encima. Entonces ella (la dueña del geriátrico) lo llevó, lo sentó en el bidet y le empezó a pegar», contó. Los golpes eran tan fuertes que la joven, quien acababa de salir a buscar algo que su patrona le había ordenado, los escuchaba desde la vereda.

«Después oí un golpe. Entonces entré y le pregunté qué había pasado y ella me contestó que el abuelo se había caído», relató. El anciano le reveló después que la sospechosa «le había abierto la canilla del agua caliente y le había quemado con eso las partes íntimas».

Al quemarse, el pobre hombre reaccionó, quiso levantarse y cayó al suelo. En la caída «se rajó la cabeza», dijo la denunciante.

«Lo levantamos y lo llevamos a la cama. Yo le dije a ella (su ex patrona) que necesitaba ir al doctor y ella agarró, le pegó la cabeza con Gotita y lo acostó a dormir», reveló. Más tarde, cuando la empleada fue a despertar a C. para tomar un té, él «no se podía ni levantar». «Me duele todo. Me quiero ir. Quiero que mis hijas me vengan a buscar», le suplicó a Sheila.

La noche del lunes, en una marcha realizada en Justo Daract, para pedir por el pronto encarcelamiento de las dueñas del geriátrico, una de las hijas de C. dijo que el anciano, entre lo poco que se anima a contar, le confesó que, durante seis años, no salió a la vereda porque no lo dejaban.

 

Fuente: Todo Un País.

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