Alertan que crece la cantidad de chicos usados como “soldaditos” en la venta de droga

Alertan que crece la cantidad de chicos usados como “soldaditos” en la venta de droga

Nadie quiere conocer el infierno. Pero hay quienes caen en él y resisten ahí lo que el cuerpo y la mente aguanten. Entraron, en la mayoría de los casos, engañados, con una oferta que al momento no pudieron resistir. La propuesta de que los problemas se esfumarían y que ellos se sentirían mejor que nunca. Así, en unos segundos, muchos ingresaron al mundo de las drogas. Uno con una puerta de entrada bien iluminada y marcada, pero, como local sin debida habilitación comercial, sin salida de emergencia.

Como si ya no fuera suficiente que los más grandes se sumerjan en ese inframundo, los chicos también se mueven en él y son cada vez más, advirtió el juez federal de Villa Mercedes, Juan Carlos Nacul. Comento también que son los barrios más populosos y vulnerables de la ciudad precisamente los más afectados por el oscuro universo de los estupefacientes, pues son en esos puntos donde más la comercializan los “dealers”.

Aunque el trabajo de la Justicia, a la par de los efectivos de Lucha Contra el Narcotráfico y de la Policía Federal Argentina (PFA), no les da respiro a los que se dedican al narcomenudeo, “la demanda de droga crece” dijo Nacul y reveló algo que le preocupa todavía más: “También vemos que la participación de los menores de edad crece”.

En ese punto, el magistrado aprovechó para recordarles a los adolescentes, a sus padres, tutores, docentes y todos los que tengan llegada a ellos que, desde el 5 de septiembre, está en vigencia el nuevo Código Penal Juvenil, que ahora sanciona a partir de los 14 años de edad.

Remarcó que dicha ley está para ser aplicada. Asimismo, quiso hacerles llegar un mensaje a los delincuentes que se valen de la inocencia de los chicos para utilizarlos como “soldaditos” en el comercio de sustancias: “Para los adultos que usan a los menores para traficar, comercializar y hacer delivery se agrava la pena que le aplica la Justicia”.

Los que también padecen ese infierno, aunque desde otro ángulo, son los vecinos de quienes se dedican a la venta de los estupefacientes. Y cuando ya no soportan su toxicidad pierden sus miedos, alzan los teléfonos y denuncian esos centros de distribución o, también llamados, “kioscos de drogas”.

Según contó el magistrado, la Fiscalía Federal de Villa Mercedes recibe tres o cuatro denuncias anónimas por semana. Todas coinciden. Son de personas que viven en distintos puntos de la ciudad y, hartas del flagelo de esas sustancias, señalan los domicilios de quienes se dedican a tal comercio. “La gente buena en Villa Mercedes es mayoría. Esa gente que no quiere drogas, ni que se mueran sus hijos, se sigan suicidando por la abstinencia o que mueran por sobredosis hace rato que viene denunciando a los kioscos, a los dealers y los narcotraficantes”, destacó Nacul.

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