A casi dos semanas de su muerte, no determinaron si un joven fue asesinado o falleció por otra causa

A casi dos semanas de su muerte, no determinaron si un joven fue asesinado o falleció por otra causa

Transcurrieron ya 12 días desde que Carlos Torres, un vecino de Villa Mercedes, murió en el Hospital Central “Ramón Carrillo”. Lo habían trasladado hasta la ciudad de San Luis porque su salud se había deteriorado de un momento a otro. Todo le hizo pensar a la familia que se debió a una herida que le hicieron en el cuello unos días antes en una pelea callejera. Pero, a entender de los investigadores, la causa de muerte de la que dio cuenta la autopsia no es del todo concluyente respecto al punto de que su deceso fue consecuencia del corte o puntazo que recibió en el ataque. Pues, de buenas a primeras, podría no tener vínculo la lesión con el fallecimiento y, si es así, el caso no será tratado ni investigado como un homicidio sino quizás como una muerte natural.

Hasta el momento la expediente tramita en la Fiscalía de Instrucción 5 de Villa Mercedes, a cargo de Gisela Milstein, bajo la caratula preventiva de “averiguación muerte”. Lo que determinará si las averiguaciones toman un rumbo u otro serán los pormenores que revele el informe de la necropsia. Dado que hasta ahora, si bien la médica que realizó el estudio forense comunicó de manera preliminar que el joven de 28 años murió por una “insuficiencia cardiorespiratoria” todavía le resta elevar a la Justicia el reporte con todos los detalles.

Según le explicó una fuente judicial a este medio, el reporte completo de la autopsia está demorado porque la forense responsable es quien también tiene a su cargo el análisis de los dos cadáveres que hallaron en la ciudad de San Luis la semana pasada.

Lo que instala la duda entre los investigadores es el hecho de que, por las características de la herida, el elemento con el que fue atacado Torres no pareció ser de grandes dimensiones, ni tampoco con mucha capacidad de corte. De acuerdo con lo que comentaron dos informantes, no descartan que pudo tratarse de algo similar a la aguja de una jeringa o, incluso, algo tan diminuto como un clavo, es decir, un objeto que está lejos de asemejarse a un cuchillo o un elemento punzocortante más contundente y de aspecto amenazante. Todo lo cual hace suponer que quien lo agredió lo hizo más con la intención de herirlo o inmovilizarlo y no de matarlo.

Jessica Torres, la hermana del joven, contó que había sido herido en el cuello en “una riña en la que participó días antes”. Dijo que, como la lesión era pequeña, su hermano le restó importancia, pensó que no era seria y, por eso, no quiso pedir ayuda médica. Pero el jueves 22 de octubre su salud se agravó y decidieron llamar a una ambulancia del Sempro.

El personal sanitario llegó al domicilio de Hipólito Yrigoyen al 900, en el barrio 960 Viviendas de Villa Mercedes, lo asistió y determinó que lo mejor sería trasladarlo al policlínico regional. Una vez que los profesionales de la salud lo atendieron descubrieron que el cuadro era mucho más grave de lo que imaginaba Torres y lo derivaron a San Luis.

Allá fue intervenido quirúrgicamente. Resistió cuanto pudo, pero en la madrugada del viernes 23 falleció, informó Relaciones Policiales.

“En la teoría que la gente refiere, él (Torres) quiso robar o robó una moto” y por eso, días después, tal vez en plan de venganza, fue atacado en la calle. De hecho, la vez que lo lesionaron en el cuello no habría sido la primera agresión por ese hecho sino la segunda, indicó una de las fuentes.

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