Estaba cercado, esencialmente, por los relatos de un par de testigos. La Policía detuvo a Julio Cesar Ávila, el sospechoso al que apuntaban algunos testimonios como quien atacó de un piedrazo a Victoriano Almirón y lo dejó tendido en plena calle, abandonado a su suerte, para que falleciera. Lo ubicaron la mañana de este lunes, a menos de 24 horas del crimen, no muy lejos de donde fue el homicidio, en el barrio República de la ciudad de San Luis.
Ávila, de 34 años, fue arrestado por los efectivos de la División Investigaciones en un domicilio de la manzana 3. Tenía pedido de detención ordenado por la Fiscalía de Instrucción en lo Penal N° 5 de la Primera Circunscripción Judicial, informó Relaciones Policiales.

La investigación empezó a partir del llamado de una vecina que se comunicó al 911. Desesperada la mujer le avisó al personal de guardia del Centro del Operaciones que, con urgencia, los efectivos se allegaran a las manzanas 42 y 43 del barrio República porque acababan de atacar a una persona que ya, a simple vista, parecía muerta. En pocas palabras, contó que había visto al asesino golpear en la cabeza a la víctima con una piedra. Cuando se desplomó, el atacante no perdió ni un segundo y escapó a toda prisa del lugar.
Cuando los policías llegaron al sector donde había ocurrido la agresión vieron a Almirón. El hombre de 59 años yacía en la calle, sin signos de vida ya.
A los minutos, cuando el personal médico arribó confirmó que ya no había nada que hacer para salvarlo. Había fallecido por el salvaje piedrazo que le pegaron en el cráneo.
La esposa de Almirón, que estaba en la zona, relató lo mismo que había narrado quien llamó al 911. Pero agregó dos datos más que sirvieron a los investigadores para llegar luego al ahora detenido: el homicida era una persona conocida por la familia y no por buenas razones, sino porque arrastraba problemas “de vieja data” con la víctima.
