El continúo seguimiento durante meses les dio la certeza a los investigadores de que en dos domicilios del barrio 640 Viviendas de Villa Mercedes operaban dos kioscos, pero ninguno legal, sino de esos dedicados al oscuro mundo de la venta de drogas. Luego de reunir la suficientes pruebas para justificar sus allanamientos, con la autorización de la Justicia Federal, los efectivos de la Dirección Lucha Contra el Narcotráfico irrumpieron en esas casas y requisaron cada rincón.
En cada una había una familia con niños. En una hallaron 25 paquetitos con cocaína y, en la otra, no encontraron ni un rastro de la droga blanca. Están casi seguros de que si la hubo probablemente fue vendida justo a tiempo antes de la llegada de los policías. Por eso, aunque en un principio, detuvieron a dos hombres, la tarde de este viernes, solo uno de ellos partió al penal de San Luis. Y allí, por orden del juez federal Juan Carlos Nacul, estará hasta febrero quien tenía dosis de cocaína regadas en distintos puntos de su domicilio.
Los inmuebles de las sospechas eran uno de la manzana 2389 y otro de la 2369 y, en concreto, todos los indicios como “dealers” recaían sobre los dueños de casa. Ninguno de los dos vio venir los procedimientos, pues los uniformados los tomaron por sorpresa a mitad de la noche, en simultáneo, minutos antes de las 3 de la madrugada.
En la primera vivienda estaba el sospechoso Leonardo Alaya, de 32 años, junto a su pareja y su nena de siete y su nene de nueve. Le encontraron 18 envoltorios con 8,42 gramos de cocaína, otro con 57,93 y otro más con 23,66 en el inmueble y en una riñonera que tenía en el interior de un auto le descubrieron otros cinco paquetitos con 4,63 gramos. Además de eso le secuestraron una balanza de precisión que, a juzgar por los restos de polvo blanco, pareció ser usado recientemente para pesar las dosis, también recortes de nylon y una tijera para preparar los envoltorios.
En la segunda vivienda estaba el otro sospechoso, con su pareja y sus hijos de cinco y 12 años. Aunque no hallaron ningún estupefaciente, igualmente secuestraron cuatro celulares y una camioneta y detuvieron al hombre de 35 años.
Según la estimación que hicieron los policías, el total de la cocaína incautada basta para elaborar 380 dosis, cuya venta al menudeo ronda los $2.280.000.
