A unas siete horas de iniciar allanamientos simultáneos en dos comercios de Villa Mercedes, en busca de evidencia sobre el paradero de los fondos públicos presuntamente desaparecidos en el Molino Fénix, cayó un nuevo sospechoso en la causa que tiene imputados a la exdiputada Anabela Lucero, su pareja el diputado Joaquín Beltrán y los ex funcionarios albertistas Diego Torres, Exequiel Scarel y Enzo Lucero. Se trata de Domingo Christian Hedel Becher. El conocido comerciante de la ciudad fue arrestado este martes por un par de patrulleros que lo esperaba apostado, desde hacía horas, en la autopista de las Serranías Puntanas, a la altura del paraje Liborio Luna.
Los efectivos tenían el dato, desde temprano, que el hombre regresaría de un viaje a Buenos Aires al caer la tarde. El fiscal instructor 3 de Villa Mercedes, José Olguín, requirió su detención por considerarlo parte de la misma asociación ilícita que, junto a la exdiputada de Alberto Rodríguez Saá y compañía, se apropiaron, a través de facturas falsas, cheques endosados y una docena de “empresas fantasma” de unos 900 millones de pesos durante la administración del Complejo Molino Fénix.
La evidencia recolectada por Olguín y su adjunto Marcelo Palacio Fernández les hace inferir que Becher no cumplía un rol cualquiera en el interior de esa presunta red de corrupción, sino que él era “el último eslabón operativo en esa estructura”.
En su calidad de comerciante de combustibles, se encargaba de recibir “los instrumentos de pago generados a partir de las maniobras investigadas, dándoles
posteriormente un destino que le permitía cancelar obligaciones comerciales propias”, le detalló en exclusiva una fuente a FM Latina sobre la hipótesis que maneja la fiscalía.
Lo llamativo, según la teoría del Ministerio Público Fiscal, es que, a pesar de que formalmente los cheques simulaban ser emitidos a favor de distintas sociedades o personas, dichos boletos de pago
terminaban siempre en manos de Becher.
A continuación, el ahora detenido entregaba esos cheques a una empresa. Cuando el responsable de esa compañía fue interrogado por los investigadores surgió que él recibía los cheques en cuestión como “medio de cancelación de las obligaciones que Becher mantenía con dicha empresa por la adquisición de combustible”. Ese combustible, más tarde, era vendido por quien fue detenido este martes.
Al momento, según las pruebas reunidas por los fiscales, son 23 los cheques provenientes de las empresas investigadas que dejan en una posición comprometedora al conocido comerciante.
En todo ese cuadro de supuesto desvío de fondos, Becher no aparece como “un hecho aislado ni a una relación comercial ocasional”, sino que su intervención constituye una pieza clave en ese “mecanismo organizado, reiterado y funcional” que permitía transformar y canalizar los fondos obtenidos con los artilugios malhabidos, sostienen Olguín y Palacio Fernández.
